viernes, 30 de septiembre de 2022

Globología para el príncipe de antes

La globología, o gomaflexia, es un arte que ha pasado desapercibido para los grandes curadores de la cultura moderna. En este reporte intentaremos torcer el rumbo que ha tomado esta noble disciplina y conducirlo al lugar de honor que merece. 

Fabián Gómes
Inflaencer
@tesoploelglobo

Desde los albores de la creatividad humana, han existido tres grandes pilares que apuntalan toda creación artística, tan básicos y primordiales que resulta natural enumerarlos. Estos son: la pintura, la música y torcer repetidamente un pedazo de elemento elástico insuflado de manera natural o mediante mecanismos, con el fin de darle una apariencia mas o menos similar a la de un objeto pudiendo este ser animado o inanimado. Es la misma condición humana la que nos impulsa a expresarnos e interpretar el mundo que nos rodea mediante la producción de imágenes, sonidos y globos con forma de perrito. Es por ello que resulta más que llamativa la conducta que cierta parte de la comunidad artística mantuvo históricamente contra quienes encontraron en el rechinar de los globos su inspiración más profunda

Mucho puede intentarse para echar luz sobre los motivos por los cuales esta actividad humana ha sido borrada de los registros históricos. No obstante, la financiación de los periodistas de investigación se encuentra suspendida por lo que nos tocará elucubrar teorías basados en lo que me dijo mi tía Ernestina. Ella, quien vivió en los años 1100, pudo ver como la Santa Inquisición apuntó sus dedos hacia aquellos que poseían cierta facilidad para el pliegue y repliegue de globos. Es por demás conocido el desprecio que ostenta la iglesia católica hacia los globitos. Mismo desprecio que provocaría años mas tarde y hasta la actualidad su rechazo a los medios anticonceptivos, bajo el lema "Con globito es delito, a pelo se lo apruebo". Desde entonces, la globoflexia ocupa un lugar de infamia en las homilías dominicales.

Ya con la revolución industrial, un nuevo dios capitalista encontró en los amantes del inflado un núcleo de adeptos que le permitió expandirse como piñata, prometiendo recompensas para todos los que se coloquen debajo. Los críticos de este periodo analizan como un fraude tales promesas, ya que se oculta el hecho de que para lograr que la piñata reparta, es necesaria la explotación y para colmo siempre hay un primo fuertecito que te empuja y se lleva todo. La expectación de la época puede notarse en el reporte del semanario El Globo, cuando tituló: "El capitalismo nos trae una nueva era de felicidad: ¡Bienvenida inflación!", en clara alusión a la esperanza reinante entre los soplacaucho.

Desde allí el prestigio del arte divino continuó en su espiral dantesco. A palabras como "inflación" y "explotación" se le sumó una nueva, la globalización. El mundo empezó a temer que un globo inflado por un chino pueda llegar a la casa de una familia portuguesa y explotar dejando "vaya uno a saber qué cosa" en el ambiente luso. Y lusos iniciaron los reproches, expandiendo por el océano pacífico su prédica xenoglóbica y luego se tornaron a lagos. La confusión está clarísima.

Queda a la vista que quienes amamos el arte de lo flexible tenemos una tarea titánica para encumbrar nuestra pasión y devolverle el lugar correspondiente en la sensibilidad popular. Nuevas amenazas como el surgimiento de los globoludos, el absurdo ensañamiento del Sr. King colocando al globo como instrumento de terror y la caída en desgracia de nuestro embajador del globo, el señor Fijo, representan un clavo menos en el ataúd, porque no hay nada peor que un clavo suelto. Pero no debemos desanimarnos, nuestra mentalidad flexible y retorcida nos permitirá seguir hacia adelante con la ilusión intacta, que nada nos pinche el globo.

Como amante de la globoflexia, me despido con un afectuoso beso... en el nudito del globo.

lunes, 26 de julio de 2021

¿Qué tan difícil es mantener un Blog?

 No lo sé.

Claramente esta entrada no pretende dar una respuesta al título, sino plantear la duda. Por motivos que deben estar pisando el subsuelo de la conciencia, recordé uno de los tantos intereses tan pasajeros como intensos que supe tener, los blogs. Influenciado en sus orígenes por grandes artistas de la reflexión mundana pero profunda, se crearon un par de blogs que hoy no son más que unos cuantos bytes de memoria en algún servidor por ahí. ¿Cuánta memoria estarán ocupando estos blogs perdidos? ¿Cuánto espacio físico ocuparán esos servidores cuyo servicio es despreciable? y lo más importante, ¿Cuántos delfines han dejado de existir por culpa de estos servidores inservibles? son preguntas que no me dejan dormir por las noches.

Por ello, resulta casi una obligación moral resolver esta cuestión. Todo hombre de bien debiera hacerse cargo de sus desperdicios y costearse un viaje hasta donde sea que estén los servidores (digamos, Islandia) para con sus propias manos y una goma de esas que borran lápiz con la parte roja y con la azul todo lo demás, eliminar cualquier registro de los blogs que han perdido su alma.

Pero Islandia queda lejos, desde acá hasta allá deben haber como cinco cuadras de campo, de esas cuya extensión aún no ha sido determinada. No queda opción más que la de estirar la agonía e insuflar algo de vida a este espacio. Una idea peligrosa, pero potente. Quizá solo estemos aumentando la cantidad de espacio inútil en Islandia, o quizá la bola de nieve acaba de empezar a rodar como los Rolling stones si fueran islandeses.

Definido el punto de partida, queda augurar lo que vendrá, tirar chances, soltar la taba y esperar que no muestre el culo. Messi ganó su primer copa con la selección y muchos dicen que ahora que no tiene la presión las cosas serán color de rosa, sin presión todo es mejor, no hay presión en estas letras (solo un poquito en el teclado) por lo que mi pronostico es: No importa. Da igual si mañana habrá otra entrada o dentro de unos años. Algún día estaré en Islandia y prometo llevar una goma, ese va a ser el día que importe, mientras tanto acá estamos.

martes, 27 de enero de 2015

Publicidad poco decororsa

Después de la campaña que promovía acciones como: "desvestite" y "destapate" proponen intensificar el mensaje con lemas como: "traba la puerta y ponete en bolas" o "a lo tuyoooooo..."


Subliminal, el mensaje no lo sería.
Expertos en pegar carteles en la vía pública afirman que la campaña publicitaria no es más que otro de los "guiños" del Estado Nacional para argumentar "No digan que no les avisamos".

Así como el calor toma el fuerte y anguloso cubito de hielo y lo transforma en un elemento distinto, deforme y acuoso. Así como el microondas le mete onda al maíz picingallo y lo convierte en el "manso pochoclo". Así, el calor en su expresión mundana, nos transforma en nuevos seres, cambiando nuestras rutinas y hasta la costumbre mas arraigada cede ante "la calor".

Tal es así que cuando no podemos evitar ser un transeúnte veraniego, somos como ninjas saltando de sombra en sombra, ya que un breve paso por la parte soleada, nos puede provocar una quemadura de 1er grado, insolación, alucinaciones y alteraciones de la personalidad (tales como decir que somos carlos o alberto). Por ello nuestra ruta se ve forzosamente alterada entre techitos de kioscos, señoras gordas y carteles del FIT denunciando la forma falocéntrica de los edificios.

Evidentemente el efecto insolación habría llegado a las altas esferas del poder (cosa que es totalmente posible, ya que al ser altas están mayormente expuestas a los rayos del sol vio?) y habría impulsado a realizar una campaña donde se sincera la cada vez más inevitable garchada para todos y todas.

Por su parte el gobierno nacional no se ha expresado en este sentido y sostiene que lo de los carteles es solo para ocupar los espacios publicitarios y pichulearle los lugares a los partidos opositores en plena campaña.

lunes, 19 de enero de 2015

ENANISMO Y ZUNGAS, UNA COMBINACIÓN QUE GARPA


Con la aparición de las primeras temperaturas cálidas, salen a flote las tendencias de verano. hoy veremos mas de cerca esta nueva moda entre "esos locos bajitos".



El ponchito de los pobres dice presente en esta nueva temporada, y a su saludo en forma de cálidos rayos de sol cargados de radiación mutilante la sociedad toda le responde mostrando el traste rápidamente. este es el caso de los "centimetrosexuales", mini-hombres que han encontrado su lugarcito en la sociedad demostrando que se puede ser lindo y muy machito a la vez. "estamos en una etapa de maduración de la sociedad, se esta abriendo a nuevas tendencias..." habría dicho Jorge Nano, vocalista del grupo "Los Grosos". Como indicándonos que se avecina un cambio rotundo en la forma de distinguir lo bello de lo obsceno en nuestra comunidad.


Por su parte la Inadi ha revelado un informe que indica que cada vez son menos los enanos discriminados. Etel Rojo (74), vecina del barrio donde se encuentra la central de la Inadi, nos dice que esto es algo de esperarse ya que con la navidad, los enanos son vistos con buenos ojos como los "ayudantes de santa", lejos de sus anteriores estigmas como promotores de la tala indiscriminada de bonsais, como fisgones de minifaldas o por su actitud pro-minería. Si hablamos de números, el enanismo ha bajado dos posiciones quedando en 5 lugar debajo de: ser negro, judío, puto o hincha de boca.


Muchos hombrecitos han visto esta mejora a raíz de la aparición de Nelson (Q.E.P.D) en el programa de Susana Gorila, elevándolo a la categoría de Santo e implorando favores en sus múltiples santuarios construidos a la orilla de la ruta, santuarios diminutos casi imperceptibles para quien no conoce su ubicación. "al principio me costo creer en que pueda realizar milagros, pero después de un tiempo uno empieza a acostumbrarse a rezarle al santito".


Tal es el caso de Lili Putiense (125), quien obtuvo el favor del santito al prometer dejar de cabecear ingles si la aceptaban para formar parte de las filas policiales (ya que todo el mundo sabe que existe una exigencia mínima de altura). Hoy se desempeña en el área de inspección fronteriza recorriendo la parte inferior de camiones, taxis y submarinos que se ingresan a nuestro reino. "Es creer o reventar... digo, es correr o reventar, más de una vez me peinaron el jopo los camioneros que no se dan cuenta que uno esta trabajando."


Lejos del "perfil bajo" que siempre ha caracterizado a este segmento de la sociedad, hoy se muestran orgullosos de su condición y han incluido medianos festejos en la agenda de esta temporada, que incluyen, carreras de ponies, salto con jabalina y culmina con una quema de muñequitos de los shopings que dicen "tienes que ser así de alto para ingresar".