En la Argentina de hoy ya está todo tan dado vuelta que para revelarte contra la moral ya no basta con ser un puto declarado. El desgarrador relato de un muchacho que ya no sabe que hacer para que lo miren feo por la calle.
"Al principio pensé que era temporal, que se les iba a pasar, pero pasaron los días y ahora me tratan como si fuera normal. ya no se que hacer" con lágrimas en los ojos comienza su relato Dionisio Páez (25), quien hace unos años se hizo puto con la esperanza de ser un descarriado, un modelo descartable de una sociedad estructurada. Pero este sueño de ser la lacra que pudre las estructuras, esa herida ponzoñosa por la cual la sociedad se desangra se fue desvaneciendo poco a poco.
"Hoy prendes la tele y tenes a Ricardo Fort o a Guido Suller, eso es otro nivel de putez a la cual no podemos acceder todos. uno se manda una trolada y ya nadie le da bola" Continúa mientras se pinta las uñas de fucsia, algunos dirían que nos encontramos ante una segmentación de la puteada, donde los que más tienen acaparan la mayoría de las discriminaciones y los putos "a secas" quedan incluidos dentro de esta sociedad cada vez más tolerante.
Putos-dark, putos-skaters, putos-góticos, son todas variantes para darle más onda al asunto, en algunos casos los muchachos transexuales han tenido de cambiar de orientación sexual para destacarse de la gilada,tal es el caso de Ámber (31) quien se define a si misma como "un hombre encerrado en el cuerpo de un travesti"
Como sea, la tendencia del ultraputo se ha instalado para quedarse, nuestro concejo: vaya con cuidado y con el culo contra la pared.
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